martes, 7 de febrero de 2017


As I sit by

Mientras estamos sentados uno frente al otro me pregunto si esta es la última vez que nos veremos. Sé que nos vamos a cruzar ocasionalmente porque, bueno, frecuentamos los mismos lugares y tenemos muchos amigos en común; pero, que si esta vez es la última vez que realmente nos vemos, no de reojo o un vistazo general, sino más bien la última vez que puedo mirarte profundamente a los ojos, deseando que con cada pestañeo un nuevo secreto aparezca en ellos. La última vez que voy a ver de cerca esos ojos color nuez soñado que encajan en el resto de tu cara tan perfectamente. La última vez que vamos a estar tan cerca que puedo oler tu aliento a menta provocado por la cantidad, excesiva diría yo, de chicle que masticas. Tengo tanto miedo de que esta sea la última vez que tus pestañas me acaricien el pómulo mientras te acercas para darme un beso de despedida.
¿Cómo se supone que siga adelante sabiendo que quizá ya no pueda rozar mi brazo con el tuyo casualmente cuando nos sentamos juntos en clase? ¿Cómo puedo empezar mi día cuando sé que no vas a mover tu mano por mi muslo hasta llegar a la rodilla? ¿Cómo abandonar esa necesidad tacita e insaciable de tocarnos, de que alguna parte de mi cuerpo sienta el tuyo? Jugar secretamente a acercar nuestras manos, casi tocándonos los meñiques, luchando por quien es el primero en ceder y agarrarle la mano al otro.
Y que si de repente siento que es el momento perfecto de decirte que te amo. Cada segundo me siento más segura, sin embargo, la idea de que no me correspondas me preocupa un poco… pero después de todos estos años de ir y venir, de destiempo, de “te amos” que solo pasaron de la boca en forma de suspiro, de quiero pero no puedo, llego el momento de que uno de los dos diga lo que realmente siente. Estoy harta de amarte tanto pero ser incapaz de decirlo porque ninguno de los dos es lo suficientemente audaz para tomar el riesgo.
Supongo que la posibilidad de que no me ames es tan grande como el arrepentimiento que voy a sentir si no te lo digo. Asique ahí va:
Sé que soy difícil de manejar y que soy un dolor de cabeza cuando me enojo o me obsesiono con algo, pero también lo sos vos. Nos peleamos mucho y créeme que a veces es difícil manejarte pero elijo hacerlo porque la felicidad que traes a mi vida es enorme comparado a lo malo. Toleraría una vida de sufrimiento si eso me asegurara que todas las noches por el resto de mi vida tu pecho sera mi almohada.
Asique ahora que enfrentamos lo que podría ser nuestro último encuentro sé que es la mejor oportunidad que tengo. Dejemos que el destino elija.


AND THE OSCAR GOES TO ... De todas las cosas que han sucedido últimamente ver como lentamente nos alejamos es quizá la más dolorosa. Posi...